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Guerra comercial le pasa factura a la logística de comercio exterior en Colombia

Un análisis cercano, informativo y optimista —pero realista— sobre los retos que presionan cadenas de suministro y costos logísticos en 2025.

1. Un 2025 marcado por la volatilidad logística

Para miles de empresas colombianas, 2025 inició como un carrusel de buenas y malas noticias. Por un lado, las tarifas marítimas para un contenedor de 40 pies rondan hoy los US 2.100, muy lejos de los picos de US 5.000 alcanzados a mediados de 2024. Sin embargo, la “quietud” en costos luce frágil: tensiones geopolíticas, nuevas rondas arancelarias y cuellos de botella internos amenazan con disparar nuevamente los fletes y, con ellos, el precio final de productos nacionales e importados (El Tiempo).

Los nubarrones no se quedan en el océano. La aviación de carga opera con capacidad limitada —afectada por la explosión del e-commerce y retrasos de fabricantes de aeronaves— y, en carretera, la agenda de competitividad logística avanza más lento de lo deseable. La consecuencia es matemática: Colombia destina en promedio 17,9 % del valor del producto a mover, almacenar y distribuir mercancías. De continuar la tendencia, el indicador podría escalar a 20 % o 22 %, muy por encima del 8 % que exhiben economías OCDE (Analdex).


2. Guerra comercial: del titular a la factura logística

En la práctica, los tambores de la guerra comercial —que retumban desde Washington y Pekín hasta Bruselas y Moscú— se traducen en:

  • Rutas marítimas reconfiguradas. Líneas como Gemini Cooperation, MSC o la nueva Premier Alliance ajustan escalas para sortear el hotspot del Mar Rojo y los riesgos en el mar Negro.
  • Inventarios impredecibles. La incertidumbre cambia el “timing” de compra, obliga a empresas a pagar bodegas adicionales o, por el contrario, a sobre-reposicionar contenedores vacíos.
  • Aranceles quirúrgicos contra la logística china. EE. UU. aplica tarifas basadas en tonelaje neto a buques y operadores de bandera o construcción china; un golpe al 32 % de la flota mundial fabricada en ese país (Infobae).
  • Volatilidad tarifaria. Las navieras trasladan sobrecostos a sus clientes vía recargos por riesgo, seguros más altos y menores frecuencias que elevan los tiempos de tránsito.

El mensaje para los gerentes de Supply Chain es claro: la coyuntura exige planeación continua, análisis de sensibilidad y planes de contingencia multimodales, no solo para materias primas sino también para repuestos y productos terminados.


3. Transporte marítimo: entre precios “moderados” y amenazas latentes

3.1 Fletes aliviados… ¿por cuánto tiempo?

Según el Drewry World Container Index, el flete promedio de un contenedor de 40 pies se ubica hoy en US 2.076. La cifra pareciera una brisa refrescante tras la tormenta de 2024; sin embargo, basta recordar que antes de la pandemia la misma ruta costaba alrededor de US 1.300. La “nueva normalidad” aún es 60 % más costosa que el punto de partida (Analdex).

3.2 Riesgos geopolíticos que no dan tregua

Los conflictos en Gaza, Ucrania y el mar Rojo obligan a buques a rodear el cabo de Buena Esperanza o utilizar rutas alternativas —hasta 10 días extra de travesía y +30 % de combustible—. Con el surcharge actualizado, transportar un contenedor desde Shanghái a Cartagena puede sobrepasar los US 3.200 si la tensión escala.

3.3 Congestión portuaria y alianzas en remezón

Mientras Hamburgo y Róterdam procesan +15 % de tránsito terrestre que no cruza el Mar Rojo, puertos caribeños —Cartagena, Kingston, Caucedo— reciben trasbordos reruteados. Esto implica slots más demandados y, de nuevo, tarifas premium para garantizar espacio en buque.

Buque portacontenedores rodeando el Cabo de Buena Esperanza

4. Transporte aéreo: cielo saturado entre comercio electrónico y demoras de flota

Con un consumidor cada vez más acostumbrado a entregas rápidas, la carga aérea vive un “boom” extraño: la demanda crece, pero la oferta de bodega no. Boeing y Airbus arrastran retrasos en líneas de producción y las aerolíneas aplazan renovación de aviones cargueros. ¿Resultado? Más de una empresa colombiana se enfrenta a sobrecargos del 25 % respecto a enero 2024, especialmente en rutas Bogotá–Miami–Los Ángeles y Bogotá–Ámsterdam.

4.1 Capacidad comprometida en 2025

  • E-commerce y modelo D2C. Marcas de moda, suplementos y tecnología envían lotes pequeños de alto valor vía aérea para sortear inventarios elevados.
  • Aeronaves retrasadas. Problemas de certificación y fallas en turbinas reducen entregas y, por ende, la reposición de flota.
  • Costos de combustible jet A-1. Con crudo por encima de 80 USD, las aerolíneas trasladan parte de la factura a los cargadores.

Frente a este panorama, las compañías que dependen de perecederos —flores, frutas, fármacos— deben consolidar volúmenes, negociar block-space agreements y explorar sea-air (ej. Cartagena-Panamá-air freight) para balancear costos y rapidez.


5. Carretera y rieles: la agenda interna que Colombia aún debe acelerar

Si el frente externo complica la vida, el interno no se queda atrás. La Encuesta Nacional Logística 2022 del DNP ya advertía un costo logístico del 17,9 % (DNP). Hoy, gremios proyectan que podría llegar al 22 % si no se agiliza la infraestructura 4G, la intermodalidad fluvial-férrea y la eliminación de trámites que frenan la competitividad.

5.1 Multimodalidad: la promesa pendiente

El Magdalena Medio sueña con un corredor barcaza-tren que reduzca costos hasta 35 %. Sin embargo, retrasos en puentes, esclusas y zonas de transferencia han pospuesto la meta a 2028. Entre tanto, el 75 % de la carga sigue rodando por carretera, con peajes y diésel como binomio más caro de la región.

5.2 Horas logísticas y SICE-TAC

Empresarios critican las restricciones de horario urbano para camiones y el mecanismo uno a uno en aduanas —inspeccionar el 100 % de contenedores seleccionados—, sumando demoras de hasta 48 horas en puertos. Además, el sistema SICE-TAC (Seguimiento, Control y Evaluación de Transportadores) obliga a reportes en tiempo real que, aunque valiosos, multiplican sanciones por fallas mínimas.

5.3 Impacto en la canasta familiar

Un sobrecosto de 3 puntos porcentuales en logística puede traducirse en +1,1 % en el IPC de alimentos procesados. Es decir, la congestión vial en la sabana de Bogotá o la demora en Aduanas de Buenaventura golpean el bolsillo de cualquier comprador de supermercado.


6. Cómo deberían reaccionar las empresas

  1. Seguros inteligentes: analizar pólizas de interrupción de negocio y coberturas paramétricas contra demoras marítimas.
  2. Planes de reabastecimiento ágiles: priorizar embarques LCL (menos que contenedor completo) y milk-runs domésticos para reducir inventario en tránsito.
  3. Modelos de nearshoring: evaluar proveedores en Centroamérica o mismo territorio nacional, sacrificando quizás costo unitario, pero ganando en estabilidad logística.
  4. Visibilidad de punta a punta: invertir en plataformas que integren posición de contenedor, booking aéreo y tracking terrestre en un solo tablero.

La logística ya no es un “back office”: es la cara visible del servicio al cliente. La empresa que responda rápido al vaivén de rutas y aranceles tendrá una ventaja decisiva.


7. Tecnologías 4.0: de la predicción a la acción

El uso de Inteligencia Artificial y gemelos digitales permiten recrear escenarios de disrupción antes de que ocurran. Con modelos de aprendizaje automático, es posible calcular el impacto financiero de bloquear Suez durante diez días, o de un aumento de 12 % en el precio del bunker en el Pacífico.

Plataformas de optimización de rutas —alimentadas con datos meteorológicos y política de inventario— reducen kilómetros recorridos y emisiones. Un operador logístico colombiano logró ahorros del 8 % en diésel y –12 % en tiempos de entrega al incorporar IA que redistribuye cargas en hubs regionales.

Dashboard con Inteligencia Artificial para logística

8. El XIV Congreso Internacional de Supply Chain y Logística

Ante tanta turbulencia, la conversación se traslada a Cartagena. El 15 y 16 de mayo el Hotel Estelar será la sede del XIV Congreso Internacional de Supply Chain y Logística, organizado por Analdex y apoyado académicamente por la Universidad de los Andes.

8.1 Tres ejes temáticos

  • De la predicción a la acción: IA al servicio de la planificación y ejecución.
  • Geopolítica y Supply Chain: tendencia, incertidumbre y gestión del riesgo global.
  • Optimización 4.0: tecnologías para reducir costos y ganar mercado.

8.2 Ponentes y agenda destacada

Fecha Conferencia / Panel Ponente(s)
15 may. – 09:00 Analizando el futuro de la logística en Latam Javier Díaz Molina – Analdex
15 may. – 10:30 La Inteligencia Artificial en el Supply Chain Ronald Mesia – FIU Ryder Center
16 may. – 08:00 Panel: Incertidumbre y adaptabilidad en el transporte de carga en Colombia Nidia Hernández (Colfecar), Clarita García (Defencarga)
Moderador: Diego Rengifo – Analdex

Más de 400 ejecutivos de manufactura, retail y forwarders compartirán mejores prácticas y casos reales de automatización de patios, cross-docking inteligente y resiliencia ante disrupciones portuarias.


9. Mirada comparada: dónde está Colombia frente a la OCDE

Con un costo logístico que duplica al promedio OCDE, Colombia enfrenta una carrera contra el reloj. Países como Chile y México ya rozan el 10 %. La clave ha sido intermodalidad ferroviaria y ventanillas únicas 100 % digitales. Si Colombia logra cumplir su hoja de ruta de infraestructura 4G-5G y modernización aduanera, podría ahorrar 3,5 puntos del PIB en ineficiencias, según proyecciones del BID.

Ese margen liberaría recursos para innovación, salarios y expansión empresarial, creando un círculo virtuoso de competitividad.


10. Conclusión: resiliencia, tecnología y colaboración

La logística colombiana navega en aguas turbulentas entre guerras comerciales, cuellos de botella internos y una revolución tecnológica que no da tregua. El reto es grande, pero también la oportunidad: quien invierta hoy en visibilidad de datos, IA y alianzas flexibles será líder del mercado mañana.

Mientras las cadenas de suministro globales se transforman, el XIV Congreso de Cartagena promete ser la brújula para orientar a empresas, gremios y Gobierno. Las decisiones que se tomen —sobre infraestructura, regulaciones y adopción tecnológica— determinarán si el país reduce sus costos logísticos al rango de competencia internacional o si, por el contrario, deja que la guerra comercial y la agenda interna le pasen una factura aún más cara.


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